
Segunda parte de una serie de cuatro artículos en los que Vero Rubio profundiza en la relación histórica entre la música clásica y la tradicional.
El enlace al artículo:
Artículo en castellano:
Del chigre al auditorio (II): Romanticismo y Nacionalismos
La música académica y tradicional están aparentemente muy alejadas, pero ha habido momentos en los que se han cruzado, surgiendo piezas muy importantes de la música asturiana e internacional. En este reportaje en cuatro artículos está ahondándose en esta cuestión. Después de la primera parte dedicada que abarca del Renacimiento al Clasicismo, se sigue con el Romanticismo y Nacionalismos; aquí hay ‘tela para cortar’.
Romanticismo (1820-1900) y Nacionalismos (1850-1910)
Siglo XIX: inventos, mejores vías de comunicación y conservatorios… y a todo esto se le suma los nacionalismos, la búsqueda de identidad de los pueblos… y «zasca», la música tradicional empieza a ser algo a lo que prestarle atención en serio. El mundo académico empezó a respetar su identidad y a buscar cómo acompañar para resaltar su peculiaridades, no para ocultarlas; les ha entrado amor por el exótico -orientalismo musical-. Es el comienzo de algo que seguirá medrando y asiendo forma en el siglo XX.
«En el siglo XIX el mundo académico empezó a respetar su identidad y a buscar cómo acompañar para resaltar su peculiaridades, no para ocultar»
On the massacre of Glencoe, WoO 152 (1813) – Ludwig van Beethoven (1770-1827)

Dejó a las melodías ser ellas.
Beethoven arregló por encargo unas 179 piezas tradicionales, la mayoría son escocesas, galesas e irlandesas, pero también de más lugares, incluido España.
Lo interesante: acompañó a las melodías a la estilo de la época, pero respetándolas, sin hacer variaciones de ellas en cada vuelta.
Esta pieza cuenta una historia tremenda de traición y crueldad por parte de los británicos contra la Clan escocés de los MacDonald en 1693.
Mazurka en Do menor (1843) – Mijaíl Ivánovich Glinka (1804-1857)

Dio el primer gran paso a favor de la identidad de un pueblo.
Glinka se percató de que las formas de componer y escribir música que estilaba en su época, no se adaptaba a las melodías rusas, y tomó la decisión de desarrollar su propio lenguaje.
Cuando estrenó su ópera Iván Susanin, en 1836, fue como dar «un puñetazo» en la mesa de la música académica europea; y fue la llave, además, para que la corte imperial rusa diera un paso hacia delante y promoviera y financiara la búsqueda de una identidad cultural propia. El zar mismo cambió el nombre a esta ópera para llamarla: Una vida por el zar.
Hoy destaco una pieza que forma parte de su producción menor, pero que muestra ese camino de exploración que ya había empezado Chopin desde el exilio, porque la mazurka es una danza polaca, pero en aquella época, Polonia era parte del imperio ruso.
Finlandia – Tema (1899) – Jean Sibelius (1865-1957)

La identidad de la lengua.
Creó música que suena a finlandesa sin usar melodías tradicionales. Estudió, por un lado, la música tradicional finlandesa en profundidad; y, por el otro, la prosodia del finés -las melodías y el ritmo que crea lengua hablada-; porque una sin la otra están cojas, la música tradicional y la prosodia nacen una de la otra. Y sobre estas dos bases fundó su música, que se convirtió rápidamente en símbolo de la identidad nacional finlandesa.
Esta pieza hizo el camino contratrio, “del auditorio al chigre”, y ahora forma parte de la tradición finlandesa, es como su segundo himno oficial; la cantan coros, la tocan grupos de metales tradicionales…
Y para entender a Sibelius, os dejo a Frigg -nordgrass finlandés-.
Dos melodías asturianas (1906) – Anselmo González del Valle (1852-1911)

Asturias al piano.
Hay que conocer a Pedrell para entendernos: Felip Pedrell es el padre de la musicología española, estaba en contra de la «españolada de pandereta y palmas», abogaba por la pluralidad musical e desarrolló un método científico para recoger y clasificar música tradicional.
Pues resulta que Albéniz y Granados ecribieron piezas para piano con nombre asturiano, sin una melodía tradicional detrás y con cierto aire andaluz, porque aunque los dos fueron alumnos de Pedrell, querían comer, precisaban vender sus trabajos en el extranjero, y desde fuera demandaban ese estilo «sureño».
Dejo aquí una muestra del trabajo de Anselmo González del Valle, asturiano, colaborador de Pedrell en la recogida de material musical de nuestra casa. El no necesitó ganarse el pan con la música y pudo hacer lo que quiso, escribió colecciones, rapsodias y piezas de salón; y las reuniones en su palacio de Oviedo son el origen de la Sociedad Filarmónica de Oviedo.
En manos de Purita de la Riva, ‘Pajaritos’, la segunda de las piezas que escucharéis, es una belleza.
Y aquí podéis verla en vídeo:
Alborada (1887) – Nicolái Rimsky-Korsakov (1844-1908)

Asturias vista desde fuera.
Rematamos con esta para acabar a lo grande. Rimsky, un ruso mago de la orquestación, usó el trabajo de José Inzenga y Castellanos -otro recopilador de tradición musical española-, para crear el ‘Capricho español’, y son asturianos la alborada y el fandango. Esta suite orquestal fue un éxito tremendo tanto en la Rusia de los zares como en el resto de Europa, y en la actualidad forma parte del repertorio imprescindible de las mejores orquestas del mundo.
Aunque Inzenga no fue tan riguroso como Pedrell, -buscaba las canciones bonitas-, sí hizo trabajo de campo y sobretodo, su recopilatorio Ecos de España tuvo mucho éxito en el extranjero, logrando lo que Pedrell buscaba, alzar el folklore, la música tradicional, al lugar que le corresponde; y en ese trabajo y en posteriores, dedicó bastante espacio a Asturias.
Y tampoco olvidemos de un detalle importante, en ese siglo nuestras instituciones nacionales vivían dando la espalda a la cultura tradicional, y hoy en día, aún queda mucho trabajo.

Llan de Cubel, recupera e incluye esta rociada en su disco IV de 1995, como segunda pieza en ‘Fandango Putiáu / Alborada Asturiana’, en una versión maravillosa, alegre, viva… la que todos conocemos.
Quedó mucha gente grande e importante fuera, y está todo contado muy por encima, así que quien tenga interés por algo, que lo deje en comentarios y respondo de la mejor manera que pueda.
En el próximo capítulo hablaré de lo que pasó en la primera mitad del siglo XX, una época complicada y fructífera.